Fuente: Tomada de internet. |
Probablemente ya existen muchas
personas emocionadas porque Uber sigue asomando la nariz por estos lugares,
prometiendo (más bien amenazando) ofrecer sus servicios en esta ciudad. Pero,
lo que es un servicio bueno para las personas, puede ser muy malo para la
ciudad. No lo digo yo, lo dice el estudio realizado por la Universidad de
California Berkeley que retoma el arquitecto chileno Rodrigo Díaz.
En resumen Uber usa una estrategia:
se aprovecha de las fallas en los sistemas de transporte público. En Mexicali
esto es muy fácil, el servicio de transporte es caro, lento, incómodo, de mala
calidad, inseguro e ineficiente con choferes que, la mayoría, conducen muy mal
además de comportarse sin la menor cortesía hacia los usuarios. Campo fértil
para estos nuevos servicios de taxi personal.
De esta forma el mexicalense
demanda desde ya este nuevo servicio de transporte, lo evalúa como un servicio cómodo,
eficiente y necesario. Lo pide como un derecho que el consumidor tiene para
elegir en qué quiere transportarse. Pero Uber, no falla, es una buena opción
para el usuario en particular aunque la ciudad no reciba más que problemas de
movilidad urbana.
Según el estudio al que me he
referido, estos servicios de transporte alientan a que se realicen viajes que
no se haría de no existir la plataforma (demanda inducida). Esto significa más
autos en las calles, más tráfico, más contaminación. Ahora sabemos que en
Mexicali la calidad del aire llega con mayor frecuencia a niveles insalubres. Uber
además reemplaza viajes que se harían en otros medios de transporte realmente
colectivos, lo que incrementa también el número de vehículos en la ciudad. ¿Le
parece sustentable?
Otra observación que hace, ya en
lo particular, el arquitecto chileno es que, la flota de Uber, por lo menos su
servicio en el Distrito Federal, se la pasa dando vueltas por la ciudad en
espera de su próximo cliente. Nada amigable con el medio ambiente.
Y si analizamos nuestro contexto,
en Mexicali ya existe una sobre oferta
de unidades de transporte público y Uber no hará más que empeorar esta
situación. Además, el diseño fraudulento de ofrecer el servicio de este nuevo
sistema de taxis no le va a generar ninguna ganancia al erario público, porque
ellos no quieren pagar los derechos correspondientes a la obtención de placas
oficiales para ofertar el servicio. Harán un uso lucrativo de las vialidades de
la ciudad a cambio de nada y tampoco estarán sometidos a reglamento alguno.
No hablemos del conflicto que
generará con los conductores actuales que sí están regulados y sí pagan
derechos de placas. Ya hemos leído suficiente de huelgas y violencia a partir
de esta contradicción de intereses que la empresa de transporte transnacional
genera en las ciudades.
Podría agregar más contra Uber,
su diseño también fraudulento de las relaciones laborales que evade, que no hay
garantía de que la calidad se vaya a sostener en el tiempo, entre otras. Es
importante estar cómodo, sí, pero creo que no debemos ser egoístas, Uber es
bueno para el usuario pero los costos ambientales, urbanos y sociales, los
vamos a pagar todos los mexicalenses.
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