- El regaño no es el problema, sino la reducción de la precariedad a la “ausencia de políticos” y deja fuera de foco la verdadera fuente de expoliación empresarial.
- A las derechas no les importa tener proyecto, su estrategia es dirigir nuestra rabia e indignación contra los “malos gobiernos”.
El jalón de orejas que Claudia Sheinbaum le propinó a la clase política de San Quintín fue para muchos justo y necesario. Pienso igual, pero creo que es necesario ajustar esta opinión. Sé que no fue su propósito, pero el mensaje parece alinearse con la narrativa que se está promoviendo desde las derechas. No se confunda, estoy segura de que hizo bien, pero hay algo que se mantiene aún invisibilizado. El problema no es el regaño, sino el marco interpretativo: si la precariedad se explica como “ausencia de políticos”, la expoliación empresarial queda invisibilizada. Dejemos esta idea en pausa y veamos qué están haciendo las derechas.
Por una parte, hay quienes afirman que las derechas no pintan. Se dice que están aisladas y desorganizadas, que no tienen proyecto y que simplemente reaccionan a las acciones u omisiones del gobierno cuatroteísta; esto es parcialmente cierto. Creo que a las derechas no les importa tener proyecto, su estrategia es dirigir nuestra rabia e indignación contra los “malos gobiernos”. Ahora echemos un ojo a su activismo internacional.
Recientemente la derecha mexicana asistió a la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC), una organización estadounidense que reúne a personas de distintos países adscritas a la ideología política de derechas. Ahí estuvieron, entre otros, Carlos Alazraki, Cabeza de Vaca, Raúl de Jesús Torres Guerrero, este último diputado migrante del poder legislativo de la Ciudad de México (el que más debería estar consciente de la opresión en la que viven los mexicanos en Estados Unidos). El propósito de esta reunión fue hacer un frente común para fortalecer la estrategia económica de los Estados Unidos, aunque ello implique intervenir gobiernos como el de México o el de Venezuela. Sí, triste papel. Desde ese foro se insistió que en nuestro país México existe un narcogobierno y que se ejerce un tremendo autoritarismo.
Otra acción visible de la derecha internacional es el golpe mediático de Human Rights Watch (HRW) contra nuestro país. La oficina de esta organización internacional, conocida por sus posicionamientos contra gobiernos de izquierda como los de Hugo Chávez en Venezuela, ha integrado a México en su más reciente informe sobre países con retrocesos democráticos, comparándonos con Turquía, Hungría o Polonia. La mente detrás de esta decisión parece ser la analista política Denisse Dresser, ampliamente conocida en México por ser una incansable opinóloga de derechas.
En contraparte, esa misma organización ha decidido desviar la mirada tratándose de Israel. Al gobierno de este país no lo quiere tocar ni con el pétalo de una rosa, aunque el personal de HRW exija que se califique como delito de lesa humanidad la negativa de ese gobierno a reconocer el derecho de retorno que tiene el pueblo palestino. Los grupos conservadores a nivel internacional están movilizando un discurso: los gobiernos de izquierda son corruptos, ineficientes, autoritarios, insensibles, entre otras linduras.
Por eso sostengo que el regaño no es el problema, lo importante aquí es que se está fijando un marco de interpretación: no es la agroindustria quien ha expoliado a los habitantes de San Quintín, es la clase política que no va a territorio… algo no cuadra.
Lo peor de todo esto, es que quienes nos gobiernan hacen todo por darle la razón a las derechas. Un sondeo publicado en La Jornada dio voz a las demandas que tenemos muchas personas: la clase política es corrupta, es holgazana, es insensible, ambiciosa y traidora. Y quizá muchos lo sean, pero nadie está señalando que el problema de San Quintín es histórico y estructural. Estamos minimizando que San Quintín fue una potencia agrícola, empresas como BerryMex (socia de Driscoll) extrajeron sin control agua del subsuelo generando intrusión salina en los pozos agrícolas y deterioro del recurso hídrico. Estas y otras empresas han negado a sus trabajadores salarios dignos y prestaciones sociales. Las y los jornaleros de ese municipio han sido víctimas de acoso sexual, no tienen acceso a vivienda y no se les ha dado acceso a salud ni seguridad laboral.
También hay que recordarle a la oposición que fue Kiko Vega, gobernador de extracción panista, quien reprimió las manifestaciones de los jornaleros agrícolas del 2015. Por ello, la Comisión Nacional de Derechos Humanos inició una investigación que concluyó afirmando que las “acciones y omisiones” de autoridades federales, estatales y municipales propiciaron la persistencia de condiciones de marginación, vulnerabilidad y pobreza en agravio de los jornaleros (CNDH).
El problema es tan estructural que no han sido suficientes todas las políticas públicas implementadas por los gobiernos emanados de la cuatroté. En materia de salud se ha intervenido varias veces el Hospital Rural No. 69 (IMSS-Bienestar) para expandirlo y aumentar sus capacidades; se incorporó al esquema IMMS Bienestar a toda la población sin seguridad social y se transformaron las Unidades Médicas Rurales de Camalú y Lázaro Cárdenas en Unidades de Medicina Familiar lo que implica una ampliación de servicios y mejoramiento de la infraestructura.
En educación se inauguró la Universidad para el Bienestar “Benito Juárez” (UBBJ) y la Universidad Intercultural de Baja California (UIBC), además se entregan distintas becas a jóvenes y estudiantes (Benito Juárez, Jóvenes Escribiendo el Futuro, y la Beca “Rita Cetina Gutiérrez”). Se han entregado apoyos al sector pesquero y durante el periodo de López Obrador se promovió la formalización de los trabajadores, logrando un aumento del 17% en el número de afiliados al IMSS. Hay más acciones, lo dejo ahí.
Para el sociólogo Jessé Souza, un error de las izquierdas es dejar de disputar las ideas dominantes. Las derechas capitalizan la rabia de las personas, sobre todo de aquellas a que han sido marginadas de todos, de muchos o de algunos aspectos del desarrollo: dirigen el enojo hacia los gobiernos de izquierdas al mismo tiempo que invisibilizan a quienes nos han empobrecido a la población. Souza propone develar los mecanismos de expoliación, hacerlos evidentes y nos invita a promover un “odio saludable” contra la élite canalla. Así sea.





