miércoles, 15 de mayo de 2019

El oscuro origen de Central Park y su relación con el Centro Histórico de Mexicali

Uno de los parques más bonitos del mundo tiene uno origen clasista. Estoy hablando del Central Park, al que por lo menos conocemos en películas. Se construyó no tanto para mitigar los estragos de una incipiente industrialización sino más bien como una manera de excluir del espacio público, a personas y comportamientos que no eran del agrado de las clases media y alta. 

¿Qué sucedía en Nueva York? Según el texto "Central Park y la producción del espacio público: el uso de la ciudad y la regulación del comportamiento urbano en la historia, de Álvaro Sevilla-Buitrago, a mediados del siglo XIX la ciudad estaba pasando por una expansión económica, era también un punto importante de distribución de mercancías, desarrollaba aceleradamente su producción industrial y, tenía un fuerte sector financiero. De estos cambios económicos, como es común, surgieron cambios sociales.

La ciudad estrenaba “nuevos ricos” quienes tenían también diferentes patrones de consumo. Por otra parte, a la isla llegaba mucha mano de obra migrante europea, atraída por este auge económico y al tiempo las condiciones de trabajo se precarizaban; los aprendices, artesanos y cierto tipo de comercio ya no resultaban ser tan necesarios para esta sociedad renovada, paradójicamente, aumentaba la tasa de desocupación y disminuían los ingresos de las familias. Estos cambios sociales llevaban a transformaciones sociourbanas.

Entonces el espacio público se convirtió en un importante recurso de sobrevivencia para las clases más bajas de la ciudad. Era el soporte donde ese sector tendía sus redes sociales y económicas: niños que jugaban en las calles al tiempo que recogían de ellas artículos que después vendían; mujeres en constante contacto que armaban redes de solidaridad y apoyo; taberneros que eran prestamistas de las familias obreras de los barrios; tabernas que eran puntos de encuentro para la discusión política. No faltaban las manifestaciones callejeras y la aparición desmedida de vendedores ambulantes, mendicidad y hasta robos. Se sabe que las calles servían hasta para alimentar al ganado con los desperdicios de esa ciudad.

El problema fue que esos espacios eran compartidos con las otras clases sociales, lo que pronto generó conflictos. Dos arquitectos, Frederick Olmsted y Calvert Vaux, proporcionaron una “solución urbana”: se diseñaría un gran parque que serviría para educar el comportamiento de las masas. De esta manera propusieron la creación de secciones en el Central Park asignando a cada zona un uso permitido que ellos mismos habían preestablecido. De esta forma lograron separar a los habitantes por “tipos de usuarios”.

Propusieron también reglas de acceso: establecieron horarios, prohibieron la mendicidad y acceder en arapos no estaba permitido. Se acompañó también de propaganda intensiva que servía para enseñar a la población la manera correcta de usar el parque. El proyecto también se acompañó de reglamentos y de la función policial, con sanciones que alcanzaban hasta los 30 días de cárcel y multas por 50 dólares (equivalente al salario de 5 meses de trabajo de un trabajador masculino en la industria textil). Pero los arquitectos, no apostaban tanto a las sanciones si no por el definir desde el mismo proyecto arquitectónico las secciones del parque y los usos permitidos y con ello educar a la población para el buen uso del lugar. No sobra decir que al final, las multas se convirtieron en algo común.

Las secciones de parque separaban a la población, sin decirlo, por clases sociales: la Rambla, área arbolada era para uso de parejas jóvenes; el Prado de Ovejas, es el lugar ideado para niños; el Lago, con cisnes, presumiblemente se diseñó para los obreros; Tour y Camino de Bridas, era para el uso de carruajes y jinetes, actividades exclusivas para la burguesía; en la vaquería, se llevaba a cabo donación de comida para madres e hijos. Era un espacio hecho para separar a la población por espacios diferenciados.

Hago la relación con el Centro Histórico, porque en las múltiples intervenciones que ha tenido nunca han podido evitar que se perciban a los migrantes, indigentes, enfermos mentales, trabajadoras y trabajadores sexuales, vendedores ambulantes e incluso hasta los músicos como personas indeseables que hay que expulsar. Hay quién propone se saquen bares y cantinas (que es lo que ha mantenido con vida a esa zona) y que se quiten también los albergues para migrantes, siendo que, por el tipo de servicios y productos que el centro ofrece, así como su conectividad con toda la ciudad, es el sitio que, como aquel Nueva York del siglo XIX, provee de los recursos necesarios para que sobreviva este sector vulnerable.

Se vuelve relevante exponer tales similitudes en estos tiempos electorales, porque una candidata a la alcaldía se acercó recientemente a un grupo de comerciantes del Centro Histórico y seguramente de ahí tomó su propuesta de crear un patronato de fomento cultural y económico para esa zona. Esto es muy positivo, pero no hay que perder de vista ahí la cuestión social, no hay que desbaratar redes sociales comunitarias, no hay que limpiar las calles de personas y conductas no deseadas únicamente porque nos desagrada su imagen o tenemos miedo de una delincuencia real o imaginaria. Primero es necesario conocer los usos que se le da ahora mismo al Centro Histórico, y tomarlos en cuenta a la hora de planear. No debemos apoyar ni la exclusión ni la fragmentación.

Las intervenciones urbanas deben también procurar proporcionar el bienestar mínimo que merecen estas personas que lo habitan y lo usan y que se encuentran en estado de vulnerabilidad. ¿Quién los va a representar en ese Patronato? ¿El desarrollo económico que se genere también les va a beneficiar? ¿No los van a subemplear como ya se ha hecho en otras ocasiones?


domingo, 21 de abril de 2019

Villa de Alarcón, el urbanismo que mata


Muchos fuimos los indignados por la muerte de un niño a espaldas del fraccionamiento Villa de Alarcón. Una de las cosas que llamó la atención es la pésima instalación de la cerca del depósito vehicular donde el menor pereció electrocutado. Pero ojo, eso no fue lo único que ocasionó este deceso. También debemos voltear a la planeación y la urbanización desigual tolerada por las autoridades municipales.

Si nos enfocamos en la cerca, habrá que responsabilizar al propietario del inmueble. A pesar de su peligrosidad fue situada a ras de suelo, sin ningún señalamiento del peligro a la vista, sin iluminación y sin personal de seguridad presente; es un inminente riesgo para la población de la zona.  Fue instalada de manera negligente ya que este tipo de dispositivos de seguridad, además de hacerse a cierta altura, deben contar con un transformador y un energizador que generen descargas con tal voltaje que no haga daños significativos a personas ni animales.


Según el reporte policíaco, al momento de presentarse en el lugar fue necesario desconectar la corriente eléctrica porque el cuerpo del niño seguía recibiendo descargas. Esto no sucede en una instalación profesional, porque quien entra en contacto con las líneas electrificadas es expelido inmediatamente. Aun así, existen ciertos riesgos. El propietario tendría que responder civilmente y penalmente por este hecho.

Pero este tipo de instalaciones no están reguladas aún. No están prohibidas por ningún reglamento o ley de edificación en la entidad. Es necesario que, a partir de este caso, se establezcan criterios mínimos de instalación que garanticen que dichos dispositivos sirvan para inhibir la delincuencia pero que no generen mayores daños ni a las personas ni a la fauna del lugar. Esto tiene que ser así porque el derecho de propiedad no puede estar encima de la vida de ninguna persona. Toda propiedad debe cumplir con una función social de lo contrario estamos colocando el interés privado por encima del interés general.

También tenemos que cuestionar al desarrollo urbano desigual. Por ahí leí que el código postal determina nuestra calidad de vida, mucho hay de cierto en ello. No es lo mismo que un niño juegue en una colonia ubicada en la llamada Zona Dorada de la ciudad a que lo haga en Villa de Alarcón. La calidad de vida no sólo depende de los materiales y la dimensión de la vivienda sino también de su entorno.  Un entorno seguro, agradable y accesible, nos permite movilidad, salud física y mental, así como una pacífica convivencia con los demás.

Villa de Alarcón es un fraccionamiento de interés social comercializado por URBI desde el año 2006. Por lo menos 80 lotes fueron adjudicados al Ayuntamiento quien los enajenó (o los sigue enajenado) por medio de un Programa de Vivienda Popular a través del Fideicomiso para el Desarrollo Urbano de Mexicali (FIDUM). Esta zona es casi una isla en medio de grandes terrenos baldíos. Es posible ver en el horizonte parcelas ejidales en desuso. Cuenta con un solo acceso. No hay muchos habitantes, ya que la mayor parte de las viviendas están desocupadas y vandalizadas.  

Caminar por este fraccionamiento es una odisea. Perros sueltos, banquetas diminutas llenas de maleza. El miedo no puede faltar: la prensa local ha registrado desde vecinos asaltados, baleados y casas hechas cenizas por los incendios. Esto último no es de extrañar, todos los hidrantes que me tocó ver estaban visiblemente fuera de servicio. 

Curiosamente sus áreas verdes no son feas, podrían estar mejor. Están bien arboladas, tienen juegos que, aunque algunos están en malas condiciones, pueden ser fácilmente reparados. Tienen algunos kioscos para convivios y una cancha de futbol, eso sí, de pura tierra, como suelen ser esos espacios en las colonias populares. Existe otra área verde totalmente sin utilizar, cuya abundante vegetación evidencia que, a poca distancia de la superficie, pasa algún tipo de corriente de aguas subterráneas, seguramente por su cercanía a la zona rural, o vaya usted a saber por qué.

No es casualidad que este fraccionamiento se encuentre en estas condiciones. Tiene que ver con una visión capitalista de la ciudad. Una visión que sólo busca ganancias y se olvida de los ciudadanos que día a día padecen o disfrutan Mexicali, según sea su código postal.


Galería de Fotos: entorno urbano de Villa de Alarcón


martes, 16 de abril de 2019

Las pesadillas son ustedes

El acoso sexual, el machismo, la misoginia y el sexismo están alcanzando niveles escandalosos. Las noticias y acontecimientos cercanos a mi persona, en estos últimos días, provocaron que por la noche de ayer tuviera una pesadilla. En mi sueño leía en las redes sociales una gran cantidad de comentarios agresivos por parte de hombres contra diferentes mujeres en algunos sitios de internet. Por la tarde, tomé una pequeña siesta y el sueño se volvió a repetir. Curiosamente, cuando desperté, la pesadilla seguía ahí, viviendo entre nosotras. Las pesadillas son ustedes, los hombres machitos, los misóginos, los cazadores de “packs”, los que señalan a una mujer por su cuerpo curvilíneo, los acosadores. 

Cuatro casos recientes: 

1. Sin derecho a la ciudad. Desde el mes pasado me ofrecí a llevar en mi auto a una amiga de mi hija cada vez que se ofreciera para que llegara segura al negocio donde trabaja su mamá, porque en el trayecto de la escuela a ese sitio, tuvo la desgracia de toparse con un hombre acosador. Ella tiene 14 años y ya sabe que su derecho a caminar la ciudad y de acceder al espacio público ha sido restringido. Y no es por una cuestión de tráfico u obstáculos viales. El impedimento fue un hombre que cree legítimo el hablarle de manera lasciva a una niña.

2. ¿Debemos esconder nuestro cuerpo? En una conversación pública, pero desde un Facebook personal, en el que tristemente participaron dos comunicadores de este mismo medio en el que escribo (RadarBC), se hacía burla de una reportera de la sección de deportes de una televisora nacional por el terrible pecado de tener senos grandes y que la dimensión de éstos se haga evidente en sus fotografías. “Tiene pack” escribía uno de ellos, haciendo alusión a un video íntimo que se filtró a las redes sociales el año pasado. Estos no son comentarios inocentes.

Entren al Facebook de cualquier figura pública que cometa la osadía de vestir con escotes o ropa ajustada y lean los comentarios: las publicaciones alcanzan altos niveles de irrespeto y morbosidad. La violencia contra las mujeres comienza así, con una bromita en nuestras redes sociales.

Cabe mencionar que el derecho al libre desarrollo de la personalidad comprende, entre otras expresiones, la libertad de elegir su apariencia personal, lo que da la posibilidad a las personas de proyectarse al mundo y vivir su vida. Es decir, esta reportera tiene como lo tenemos todos, el derecho de vestirse como se le venga en gana y eso no significa que conceda a otros la facultad de agredirla, de poner en entre dicho su calidad moral, profesional o distribuir sin autorización un video íntimo.

Si tiene algo de tiempo, visite el Facebook de cualquier figura pública que esté guapa y que luzca un buen cuerpo y verá el nivel de acoso que tienen que soportar: llega a límite de lo grotesco. De verdad, sentí pena de esos hombres —y una que otra mujer— que dejan tan terribles comentarios. Nadie debería ser sancionado socialmente por gustar de su propio cuerpo.

3. Otro acosador de menores. Un hombre fue expuesto por redes sociales por presuntamente intentar besar a una joven de 16 años mientras ésta se tomaba una muestra de sangre en un laboratorio de la ciudad. La publicación la visibilizó otros presuntos casos de acoso a cargo de este mismo muchachito. Aunque el padre de la víctima ya aclaró que el empleado fue despedido, falta esperar la respuesta de las autoridades con este asunto en particular, porque siendo enfermero, tendrá acceso a información y contacto con muchas niñas y adolescentes en el futuro.

4. El típico profe volado. El típico profe volado en realidad no es un profesor coqueto, sino un pedófilo, cuando menos. Por desgracia todos hemos conocido a alguien así en nuestra vida escolar. La semana pasada se denunció a un docente de la Escuela Secundaria Federal Núm. 1 “18 de marzo de 1938” por levantarle la falda a una niña alumna del plantel. La fama de este profesor entre los alumnos es repulsiva: colección de fotos de alumnas, abrazos y tocamientos de espalda, miradas incómodas sólo a niñas, trato diferenciados, antecedentes de tocamientos de pierna… entre otros. El maestro ya casi cumple sus 30 años de profesor y no se explica por qué la institución o los padres nunca hicieron algo al respecto, hasta hoy.


La intención de este texto no es provocar un linchamiento: es un llamado a la reflexión. Nuestra cultura está permeada de machismo y misoginia. Desde nuestra vida cotidiana vemos como somos agredidas en diversas circunstancias, que van desde la sanción social por lucir un escote, hasta las violaciones y los feminicidios. Si a mí, siendo sólo testigo me provocaron este mal sueño, no imagino el impacto que esta violencia provoca en las víctimas directas. Hombres y mujeres con machismo y misoginia: las pesadillas son ustedes.

viernes, 29 de marzo de 2019

La prohibición de bolsas plásticas, una reforma a ciegas

Yo también aplaudo la prohibición de las bolsas de plástico y popotes. Sin embargo, no está demás señalar que tal iniciativa, impulsada por un regidor panista, refleja o el populismo de los miembros del Cabildo, o bien su ignorancia en el tema sobre la gestión integral de residuos urbanos.

La reforma fue justificada como solución a una crisis en el manejo de residuos sólidos impactada por el plástico. Y si hay una crisis ¿están seguros que esta reforma sí va a tener impacto? No lo saben ni ellos porque no existen estudios que nos indiquen de qué tipo y en qué proporción se generan los residuos a nivel municipal. Según Gerardo Bernache Pérez, especialista en el tema, en la Ciudad de México, las bolsas plásticas son apenas el 4% del torrente de residuos producidos, sin contar que, las bolsas biodegradables, que sí están permitidas, no son tan ecológicas como se afirma. Se está legislando entonces a ciegas.

Pero la prohibición de las bolsas de plástico era ya un tema “en boga”. Así lo dijo el regidor proponente en una entrevista que dio a un medio local apenas el año pasado. Y pues, ya encarrilado el tema, les resultó sencillo plantear la medida. Casi nadie se opondría a ello, porque evidentemente resulta positivo. Provocar estos cambios en los patrones de consumo siempre será una buena herramienta para involucrar a los ciudadanos en el cuidado medioambiental.

Como consecuencia de estas reformas tendremos que evitar promover la falsa idea de que “ahora sí estamos haciendo algo por el ambiente”. Esta es solo una pequeña medida ya que el uso de plástico o unicel en otros empaques, así como botellas y otros productos no está prohibida ni condicionada. Cada vez nos hacemos más consumidores, adquirir nuevos productos o renovar los que ya tenemos sin ser realmente necesario, es una práctica más perjudicial para el planeta y esta conducta sí la tenemos que modificar.

Aquí se exhibe entonces la ineficiencia de los regidores, pero también de diputados. La ley ambiental estatal ha sido reformada por lo menos un par de veces desde el 2009. Desde ese año se prohibió el uso de bolsas plásticas. Por alguna razón, que seguramente abordaré en un texto posterior, no se había reglamentado hasta hoy. ¡Diez años nada más!

Esta experiencia confirma que es la opinión pública la que puede impulsar el cambio. Por lo tanto tenemos que sumarnos a las luchas medioambientales y además exigir a los representantes populares que sepan estar a altura de los tiempos, es decir, que sepan identificar bien las causas de los problemas sociales y sus propuestas sean las más adecuadas y posibles.

viernes, 22 de marzo de 2019

Ciudad Mural, golpes al aire

Ciudad Mural, en Mexicali, es un auténtico “golpe al aire”. La medida no responde a las necesidades más apremiantes de ese sitio. Como intervención urbana es un ejemplo a no seguir porque se realiza de manera desarticulada de las necesidades reales del lugar. Es el mismo remedio aplicado a diferentes enfermedades.

Muralear un espacio urbano con la intención de “revitalizarlo” es por lo menos un error. Las intervenciones urbanas para ser exitosas, eficientes y efectivas deben partir de un diagnóstico previo. Después de esto es que se pueden escoger las mejores herramientas para alcanzar el objetivo deseado. No es suficiente que se vea bonito, además tiene que funcionar bien.

No es que el arte urbano esté mal. Los nuevos murales del Centro Histórico que he podido ver me parecen muy bonitos. Pero seamos honestos: eso no va a solucionar ni mínimamente los problemas más importantes de ese lugar. Se han hecho ya muchos estudios y planes de desarrollo urbano que registran las necesidades de la “Zona Centro”, planes que, por cierto, terminaron en estantes del Instituto Municipal de Planeación sin que ningún cabildo haya autorizado su publicación.

Dice el alcalde que los murales son un homenaje a los primeros pobladores. En la inauguración del proyecto resaltó que ellos tuvieron el tino de ver en este desierto a una gran ciudad. Me pregunto que opinarían los pioneros si vinieran al Centro Histórico y lo vieran tan abandonado. Un buen homenaje para ellos y para este lugar sería iniciar un proceso de planeación estratégica y participativa que, ahora sí, recupere la belleza y funcionalidad que antes tuvo. Un proceso de planeación que integre el sentido histórico del sitio pero que no se aferre a elementos que paralicen su desarrollo. ¿Qué tal si los homenajeamos con un plan de desarrollo que sí se ejecute? 

Por ejemplo, uno de los problemas más sentidos del lugar son sus edificios abandonados. No sólo hace falta embellecerlos por fuera sino darles un uso. Ahora que el Ayuntamiento localizó a los dueños para firmar los convenios que los comprometen a conservar los murales, sería bueno que aprovechara para concertar con ellos el uso y desarrollo de esas propiedades. ¿Para qué queremos edificios como el Cine Reforma o el Cine Variedades bien pintaditos pero en desuso?

Un mural no hará que regrese el turismo, como lo dijo Gustavo Sánchez. No lo hará si no hay una solución efectiva y humana para reducir la indigencia, no lo hará si no se ocupan los edificios abandonados; si no se mejora el transporte público; si no se recupera su caminabilidad; si no se ofrecen servicios y productos atractivos para la comunidad; si se siguen clausurando organizaciones como Verter, que hace importantes aportaciones para la salud pública de la comunidad.

Quizá algunos defiendan este proyecto diciendo que busca crear posibilidades, inspirar. Y esto tampoco está mal, pero resulta un gasto poco eficiente. La búsqueda de posibilidades debe ser parte de un proceso integral de planeación. Dijo Gustavo Sánche
z que se creará un fideicomiso para el Centro Histórico, pero se le olvida que su gestión, prácticamente ya terminó.

Y para concluir quiero dejar bien claro que no, que esta no es una crítica para los artistas. Como proyecto artístico, Ciudad Mural me parece que cumple bien sus objetivos: consigue espacios y recursos para la expresión del arte urbano y, algo bien importante, crea y/o consolida la identidad y el sentido de colectividad de ese sector. Tan crearon comunidad esos artistas que, durante la inauguración, varios de ellos apoyaron a que una persona pudiera mostrar un cartel contra Constellation Brands en el momento de la foto. Son los impactos sociales socio-urbanos los que me parecen cuestionables.

viernes, 1 de marzo de 2019

Cobrar impuestos a Airbnb ¿Es bueno o malo?

Pocos se enteraron de que el gobierno federal cobrará impuestos sobre hospedaje a Airbnb. La Estrategia Nacional de Turismo que presentó el domingo pasado Miguel Torruco Marqués, secretario del sector, incluye la aplicación de este instrumento fiscal como una medida para “evitar, la extra oferta hotelera” que, según el servidor público, es “una parte negativa y que compite de forma desleal con la hotelería del país”. La med
ida no descubre el hilo negro: la regulación de este tipo de servicios es una tendencia mundial.

Como algunos saben, Airbnb forma parte de la llamada economía colaborativa. Este nuevo modelo de negocios se caracteriza por conectar a las personas que ofrecen un producto o servicio con el usuario que lo necesita a través de una plataforma de internet. Los dueños de estas plataformas son intermediarios de las transacciones y se quedan con una comisión sobre las ganancias de cada operación realizada.

El éxito de Airbnb probablemente sea consecuencia de las mismas fallas del sector hotelero formal. Si usted pregunta a sus amigos y conocidos, como yo lo hice, sabrá el porqué de su éxito. Entre otras cosas, los usuarios afirman estar ahorrando dinero y se sienten satisfechos con el servicio recibido. Además la plataforma ofrece espacios disponibles en distintos sitios del mundo, cuentan con varias opciones de pago y tienen una baja tasa de conflictos entre huésped y anfitriones. Otra característica que me llamó mucho la atención fue que, varios de mis informantes, afirmaban que usaban Airbnb porque los hacían sentir como en su propia casa, les gustaba la originalidad de los diseños de esos espacios, así como su lujo, ubicación y comodidad.

Dicen los capitalistas que el mercado se regula solo y pues, en este caso parece ser que sí. La economía informal colaborativa se está comiendo a la economía formal, a la distribución de bienes y servicios tal y como la conocemos. ¿Es esto es malo? No necesariamente, pero la falta de regulación sí es altamente negativa para el desarrollo regional.

Es muy sencillo de comprender. De nuestros impuestos, incluyendo el que paga el sector hotelero, se mantiene la infraestructura, equipamiento, espacios públicos naturales y construidos de los destinos turísticos. El Estado proporciona los servicios públicos necesarios para hacer una comunidad habitable y atractiva, ya sea que se use para vivir o para visitar. Nada de eso es gratuito y todo sale de nuestros bolsillos. Por eso es imprescindible que se obligue a empresas como Airbnb a ser corresponsables del desarrollo económico, urbano, ambiental y social de una región, y que no se limiten a estirar la mano para recibir ganancias.

Además de esto, las economías colaborativas, están desde hace tiempo en la mirilla de la crítica internacional. Estas empresas han sido acusadas de evadir el pago de contribuciones fiscales, además no se hacen responsables de las obligaciones laborales que puedan generar, ni han sido capaces, en muchos de los casos, de garantizar un buen producto o servicio al cliente (quizá esto sea más claro con Uber), sin contar que no tienen las autorizaciones administrativas necesarias para ofrecer legalmente el bien o servicio.

Por eso, aunque la medida del secretario de turismo es positiva, lo que me parece que está mal planteado es la intención de la regulación. Fue planteada como una medida de proteccionismo, no es otra cosa que el capital pidiéndole a gritos al Estado que lo resguarde, algo que, según los defensores a ultranza del capitalismo, no debería de pasar.

El Gobierno Federal no debería entonces favorecer únicamente a los intereses empresariales. La medida tendría que acompañarse por otras que permitan compensar el deterioro ambiental y urbano que genera el turismo, llevar el desarrollo social a esos sitios, capacitar a los que de hecho ya desarrollan actividades en ese sector y, sobre todo, proteger a quiénes están más vulnerables dentro de ese modelo económico alternativo.

Debe facilitar la permanencia de este modelo económico alternativo, sí, pero ejerciendo ciertos controles. Debe procurar que se cumplan requisitos mínimos de operación sin obstaculizar su permanencia en la tercera actividad más redituable de le economía mexicana.

Y ya que hablamos de turismo, en la misma presentación se dijo que en menos de dos semanas se pondrá la primera piedra de lo que será el Chinatown en Mexicali. No se mencionó nada sobre San Felipe, y eso es preocupante dadas las condiciones sociales y económicas de ese puerto. El impulso económico de ese sitio sí que es relevante para el desarrollo social de la región.

lunes, 28 de enero de 2019

¿Qué tan grave es el problema de la vivienda abandonada en Mexicali?

Vivienda abandonada
Fuente: Colectivo ODDA
Primero hay que aclarar que hasta ahora no hay cifras precisas sobre este problema sociourbano. No obstante, existen varios estudios que nos pueden dar una idea de qué tan grande es el monstruo que tenemos que enfrentar. Varias instituciones públicas han hecho diversos esfuerzos por aclarar la cifra y de cierta manera nos acercan a una descripción del fenómeno. 

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) es el que más ha contabilizado este tipo de viviendas. En cada censo y en cada encuesta intercensal (10 y 5 años respectivamente) las personas que aplican los cuestionarios recorren todo el país contabilizando las viviendas habitadas y no habitadas. Pero el estudio que más se acerca a esta cuestión es el denominado “Inventario Nacional de Viviendas”.

Este inventario es elaborado en cumplimiento de una ley. Ahí el INEGI documenta los “cambios geográficos, estadísticos y todas aquellas adiciones o modificaciones técnicas o de información que permitan un mayor conocimiento sobre la vivienda, la población y las condiciones del espacio geográfico donde se ubican éstas”*. Uno de los elementos registrados es precisamente el número de viviendas no habitadas.

La información se expresa manzana por manzana. Además este inventario se nutre de la información del Censo de Población y Vivienda de 2010, de la encuesta intercensal de 2015 así como de la Encuesta de Vivienda Deshabitada elaborada por la Comisión Nacional de Vivienda. Las cifras que arroja este estudio incluyem las cantidades de edificaciones deshabitadas en México, es decir, aquella que está totalmente construida y disponible para ser habitada y que al momento del censo no cuenta con residentes habituales, no es de uso temporal y no es utilizada como local para actividades económicas. El número arroja una situación ya predecible.

En nuestro municipio existen más de 64mil viviendas no habitadas**. Sin embargo, esta cifra hay que tomarla con precaución. Primero por la desactualización que tiene la principal fuente del inventario: el censo de 2010. De ese tiempo hasta hoy, la situación de las viviendas debió haber variado considerablemente. Segundo porque la cifra incluye viviendas de uso temporal. La síntesis de la información en línea no incluye el desglose de la información por lo que expresa la cantidad de vivienda no habitada, es decir, la suma de vivienda deshabitada y vivienda de uso temporal. La tercera consideración es que en el conteo de viviendas no habitadas, también están incluidas aquellas en proceso de venta o renta, en remodelación así como las abandonadas y las que han sido compradas pero al momento del censo aun no eran ocupadas por sus compradores.

Una ventaja que ofrece el INV es que incorpora datos de nuevos desarrollos. A partir de la información del Registro Único de Vivienda (RUV) el INEGI pudo contabilizar los nuevos desarrollos que no fueron considerados en el censo de 2010 y hasta el año 2012.

Vivienda vertical abandonada
Fuente: Colectivo ODDA



A pesar de estas consideraciones es la cifra que mayor refleja el panorama que se vive en Mexicali y no es nada alentador. La vivienda no habitada representa casi el 35% de la vivienda particular en el municipio. Del análisis de los datos puede observarse la situación crítica en la que se encuentra la colonia Progreso con más del 65% de vivienda no habitada; el ejido Puebla (donde están los desarrollos conocidos como Valle de Puebla y Pedregal) que tiene el 56% de la vivienda en las mismas condiciones; y San Felipe que registra un 54% de casas no habitadas.

La calidad de vida de los vecinos de las zonas deshabitadas son los que más se ven afectada porque viven día a día esas condiciones de existencia. Por razones de espacio no voy a profundizar en los problemas sociales, urbanos, ambientales, administrativos, fiscales y de salud pública que este fenómeno representa, pero sí es necesario llamar la atención en que es urgente tomar las medidas necesarias para reintegrar al mercado estos inmuebles a precios accesibles y de ser posible, con la menor intermediación en el proceso de venta (para no incrementar más los precios). No hay que olvidar que la vivienda es un derecho humano universal.

Vivienda No Habitada en el municipio de Mexicali
Fuente: INEGI, 2018



 * INEGI, 2018; Inventario Nacional de Viviendas 2016: síntesis metodológica; INEGI. México.
** La vivienda no habitada es definida como la vivienda deshabitada más la vivienda de uso temporal (que es la destinada para vacacionar o descansar por días semanas o meses).