jueves, 8 de diciembre de 2016

Los cochinos lotes baldíos de la ciudad

Foto: Sergio Rodríguez
Recientemente mi hijo me preguntó: ─¿Mamá, qué se puede hacer con las construcciones abandonadas? Es triste, pero en la mayoría de las colonias de Mexicali, existe por lo menos un predio que, o está abandonado o nunca fue construido y en muchas ocasiones sirve como picadero o como un basurero clandestino. No es un fenómeno exclusivo de los fraccionamientos de la periferia, aunque es verdad que es ahí donde más lo sufren.

Luego recordé que sí, sí se puede hacer algo. Éste, aunque es un problema mayor, puede convertirse en una fuente de ingresos y apoyar el desarrollo de la ciudad. Hace unos días, Gustavo Sánchez hizo un compromiso en su primer discurso como presidente municipal. Dijo que les exigiría a los propietarios cuidar sus lotes baldíos y las construcciones abandonadas; además afirmó que combatiría los basureros clandestinos que tanto denigran la imagen de Mexicali.

Los lotes baldíos y las construcciones abandonadas generan varios conflictos importantes en la ciudad. No sólo son una mala imagen, como dijo el ahora alcalde de Mexicali; además son fuentes de contaminación de aire y suelo, puntos de inseguridad urbana, nidos de fauna nociva y son un factor que disminuye la percepción de confort para la comunidad que los rodea.

Lo malo es que a las autoridades les ha faltado voluntad y eficiencia. Para que se pueda cumplir lo que ahora se promete se debe actualizar el padrón catastral y sobre todo tener voluntad de resolver este añejo problema. Cuando así se haga, tendremos una ciudad más bonita, más limpia, más densamente habitada, también estaremos fortaleciendo la hacienda municipal y la economía de Mexicali. Porque estos predios, según la normatividad, pagan más de impuesto predial además que, al estimular su ocupación y desarrollo, revitalizamos nuestra comunidad y generamos más intercambios económicos.

Ejemplo de la ine
ficiencia y la falta de voluntad es la imagen que encabeza esta nota. Es de un lote baldío ubicado en una colonia que tiene por lo menos cuatro décadas de fundada (Col. Mártires de 1906), adeuda casi 6 mil pesos de impuesto predial (de 2014 a la fecha), pero debería estar pagando alrededor de los 10 mil pesos. Esta diferencia se debe a que se le está aplicando una tasa menor, como si fuera un predio construido y habitado cuando se debe cobrar como lote baldío, al que se le aplica una tasa más alta.

Además, en el recibo que expide el ayuntamiento sólo consta una diminuta multa de $146 pesos, cuando si vemos las imágenes históricas a través de Google Earth, en este predio es común que se acumule basura en su interior y exterior y desde hace varios años carece de cerco.


Ahora que sobran las promesas pero falta el dinero, esta sería una buena estrategia del XXII Ayuntamiento para mejorar nuestra ciudad sin endeudarla más.

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